Estás aquiBitácoras / blog de maria / Piojos, matemáticas y la condición humana

Piojos, matemáticas y la condición humana


By maria - Posted on 13 March 2009

“Añadir las emociones al carácter abstracto de las matemáticas ayuda a entender la condición humana” .- Entrevista con Antonio Durán

¿Es matemático? ¿Es escritor? Es Antonio Durán (1962), efectivamente matemático (Universidad de Sevilla, miembro del Consejo de Dirección de i-MATH), pero también autor de varias novelas (La luna de nisán y  La piel del olvido) y obras de divulgación (Vida de los Números). Acaba de publicar para todos-todos –“ni siquiera hace falta que al lector le interesen las matemáticas”- Pasiones, piojos, dioses, y matemáticas (Destino), donde habla ni más ni menos que de la condición humana. ¿Por qué un título tan grimoso –por los piojos- para hablar de algo tan elevado? Por lo mismo que en el libro se mezclan historias personales tremendamente conmovedoras con el mundo abstracto de las matemáticas.

-Este ensayo parece una novela. ¿Seguro que no se ha inventado nada?Absolutamente nada. Introduzco a una lectora que da la réplica al narrador y añade ironía y humor, pero lo que se cuenta es estrictamente real. También hay mitología, porque la mitología ayuda a entender las situaciones emocionalmente complejas de los humanos, y por tanto también, las circunstancias emocionales de los matemáticos.

-¿Cuáles son las ‘circunstancias emocionales de los matemáticos’? ¿Distintas de las del resto de los mortales?Son como las de cualquier otro colectivo, pero añadir las emociones al carácter abstracto de las matemáticas ayuda a entender la condición humana, y eso es lo que me propongo con este libro. No tanto que el lector aprenda matemáticas, sino que aprenda más sobre sí mismo.

-Perdón pero, ¿qué tienen que ver los piojos con todo esto?-Los piojos hacen referencia a una de las historias más conmovedoras, la del matemático Stefan Banach (Polonia 1892 -1945 Ucrania). Banach creó una escuela muy particular que solía hacer matemáticas en los cafés. Una vez el dueño de un café se quejó a la mujer de Banach de que le dejaban la mesa llena de fórmulas y ecuaciones, así que ella les regaló un cuaderno; allí escribieron unos 200 problemas, y muchos matemáticos han dedicado gran parte del siglo XX a resolverlos. Ese colectivo de matemáticos fue triturado por la maquinaria de exterminio de la Alemania nazi, y en esa parte de la historia entran los piojos.

-Dígame más matemáticos que salgan en el libro. Banach colaboró en cierta ocasión con Alfred Tarski; ambos reelaboraron un resultado dede Felix Hausdorff para conseguir uno de los teoremas más raros producidos por las matemáticas, es algo completamente fuera de la realidad [inciso de las autoras de este blog: el teorema en cuestión viene a decir que se puede desmontar un guisante en unas cuantas piezas y montarlas de nuevo formando una esfera del tamaño de la Tierra. Ya] Parece el típico ejemplo de tres matemáticos ajenos al mundo que les rodea, pero cuando tiras del hilo de sus tres vidas encuentras historias durísimas, muy conmovedoras, muy afectadas por la realidad histórica de su tiempo. Creo que esa mezcla de lo abstracto con el mundo emocional ayuda a entender la condición humana.

-¿Ayuda la tensión emocional a la creatividad? ¿Hace falta un mundo interno turbulento para hacer matemáticas ‘geniales’?No he pretendido establecer esa relación tan clara. Pero sí hablar de esa parte emocional de la ciencia que no se toca habitualmente en las obras de divulgación científica, y que es importante para entender al científico.

-¿Se diferencian en algo los matemáticos del resto de los científicos?Las matemáticas son un arte, en el sentido de que a menudo no pretenden explicar nada del resto de la naturaleza, y en ese alejamiento del mundo físico se diferencian del resto de las ciencias. Lo curioso es que después, no se sabe bien por qué, las matemáticas acaban siendo imprescindibles precisamente para eso, para entender el mundo. Son un arte que luego se convierte en ciencia. Los matemáticos empezaron a estudiar espacios de dimensiones infinitas a finales del siglo XIX, sin ninguna preocupación sobre si eso serviría para explicar algo del mundo físico que nos rodea. Y luego ha resultado que estos espacios son absolutamente imprescindibles para estudiar el mundo atómico. Es como si el colorido de los paisajes de Van Gogh acabara explicando el mecanismo de las células fotoeléctricas.

 

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
CAPTCHA
This question is for testing whether you are a human visitor and to prevent automated spam submissions.
Image CAPTCHA
Enter the characters (without spaces) shown in the image.

Calendario

«  
  »
L M M J V S D
1
 
2
 
3
 
4
 
5
 
6
 
7
 
8
 
9
 
10
 
11
 
12
 
13
 
14
 
15
 
16
 
17
 
18
 
19
 
20
 
21
 
22
 
23
 
24
 
25
 
26
 
27
 
28
 
29
 
30
 
31
 
 
 
 
 

suscribirse