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Matemáticas y otras luchas de Sofía Kovalevskaya


By agata - Posted on 17 June 2011

Sofía Kovalevskaya es una de las científicas más fascinantes del siglo XIX. Su personaje, cual ávida protagonista de una novela de aventuras, tiene multitud de recovecos capaces de llenar hojas y hojas de nuevas biografías. Fue libre e independiente y, sobre todo, fue valiente. Luchó, primero, por su privilegio de cultivar su mente, y después, por su deseo de instruir la de los demás. Pese a todo (y en aquella época, todo eran muchas cosas: “Desde el hecho de ser mujer hasta la imagen de revolucionaria rusa, pasando por las rencillas contra la escuela de Weierstrass”, decía Kovalevskaya), consiguió, diez años después de obtener su doctorado, ser profesora de Análisis Matemático en la Universidad de Estocolmo.

Una vez alzada en esta humilde tarima científica, en los pocos años que le quedaron hasta que la gripe terminó con su vida, dibujó algunas brillantes ideas aún reconocidas por muchos. Entre sus admiradores, se encuentra Michèle Audin, catedrática de la Université de Strasbourg y autora de la biografía de la matemática rusa: Souvenirs sur Sofía Kovalevskaya, de 2008. Ella será la encargada, el viernes 24 de junio, de impartir el coloquio Las dos ideas de Sofía Kovalevskaya, organizado por la Real Sociedad Matemática Española (RSME) dentro de las actividades de su centenario. El evento tendrá lugar en la Universidad del País Vasco (UPV-EHU), en Bilbao.

En este encuentro los focos estarán dirigidos hacia su faceta como investigadora, hacia la ciencia de Sofía. “Era una matemática con dos ideas. Saben, muchos matemáticos tienen una buena idea –lo que es mejor que no tener ninguna– y después la explotan durante toda su vida.”, contaba el matemático André Weil. “Por el contrario, Kovalevskaya ha tenido la idea que le ha conducido (independientemente de Cauchy) a lo que se llama el teorema de Cauchy-Kovalevskaya, después, diez años más tarde, otra idea conduciéndole a la peonza de Kovalevskaya”.

El Teorema de Cauchy-Kovalevskaya pertenece al campo de estudio de las ecuaciones diferenciales. Este tipo de cuestiones aparecen en muchos planteamientos físicos, por ejemplo para entender la propagación del sonido o del calor, en teorías de electrostática, de dinámica de fluidos, de elasticidad o de mecánica cuántica. El teorema habla de la existencia y unicidad de soluciones para cierto tipo de ecuación en derivadasparciales. Cauchy demostró un primer enunciado de la proposición. Sofía, años más tarde, probó –de manera independiente-, que una  versión más amplia del resultado seguía siendo cierta. El famoso matemático francés, Henri Poincaré, dijo de que su trabajo “simplifica de manera significativa la demostración de Cauchy, y da al teorema su forma final”.

La segunda idea de Sofía, con la que obtuvo el premio Bordin de la Academia de las Ciencias francesa, trata sobre el movimiento de un sólido con un punto fijo en un campo de gravedad constante. Por ejemplo, el giro de la peonza. Ya se habían resuelto casos más sencillos pero Sofía añadió una nueva situación a las ya conocidas. La comisión del premio, al entregarle el galardón, dijo: “La autora no se ha contentado con añadir un resultado del más alto interés a los que nos han sido transmitidos sobre este tema por Euler y por Lagrange: ha hecho un descubrimiento que representa un estudio profundo en el que se emplean todos los recursos de la teoría moderna de funciones.”

Dos ideas. Ojalá se pudiera centrar la reivindicación de Sofía en sus contribuciones a las matemáticas, pero el tiempo que le tocó vivir no le dejó desarrollar esta faceta en todo su esplendor. Ni el tiempo que vivió, pues tan solo fueron 41 años, ni el tiempo en el que vivió, pues el final del siglo XIX, siendo mujer, seguir la carrera científica implicaba abrir continuas batallas con todo el entorno. Luchas que requerían numerosos esfuerzos que, en otro contexto, podrían haberse dedicado a la propia investigación. “Reflexionando sobre nuestras vidas pasadas nos hemos preguntado si no nos equivocamos en nuestra lucha por los derechos de la mujer; si al presentarnos como liberadas no hemos emborronado inadvertidamente una faceta de nuestra personalidad, en mi caso, la científica, dando lugar a que se fijen más en nuestras actividades en pro de la liberación femenina que en nuestros esfuerzos profesionales. O si por el contrario, era nuestra obligación aprovechar esa privilegiada posición para con nuestros ataques sensibilizar a algunas personas sobre la inferioridad de las condiciones que soportamos las mujeres”, reflexionaba Sofía Kovalevskaya en el texto incluido en el libro Matemática es nombre de mujer, de Susana Mataix.

Por ello, su legado se extiende hasta la actualidad más allá de sus escritos matemáticos. Sofía abrió pesadas puertas que hasta entonces permanecían infranqueables para las mujeres: entre muchos otros logros, fue la primera que ocupó un puesto editorial en una publicación científica de reconocido prestigio (Acta Mathematica). Para poder admitirla, la Academia Imperial de las Ciencias cambió sus reglas y fue la segunda mujer en recibir un premio de la Academia de las Ciencias francesa. Sofía fue revolucionaria, luchadora y pionera. Desarrolló un papel fundamental en la transformación de la sociedad científica y, a codazos, consiguió introducir, aunque fuera tímidamente, a la mujer en el mundo de la investigación científica. Y, mientras tanto, también fue matemática. Fue la primera mujer en tener una vida profesional como cualquier matemática de hoy en día, es decir, como enumera Marta Macho, coordinadora del coloquio Las dos ideas de Sofía Kovalevskaya,  “demostró teoremas, dio clases, se interesó por la política, viajó para encontrarse con colegas de otras universidades, asistió y contribuyó en congresos científicos, participó en reuniones de consejos, escribió informes y cartas de recomendación, tuvo una hija,  fue editora de una revista internacional (Acta Mathematica) y fue candidata en promociones”.

El coloquio “Las dos ideas de Sofía Kovalevskaya” se celebrará el viernes 24 de junio a las 18:30 en la Biblioteca de Bidebarrieta. Para más información:  www.ehu.es/~mtwmastm/audin.html

El encuentro está englobado en las actividades de celebración del centenario de la RSME. Más información y programa en www.rsme.es/centenario/

 

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