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Escribir sobre matemáticas (y muy bien) a los 15 años
Hace cuatro años la Real Sociedad Matemática Española (RSME) decidió retar a jóvenes de entre 12 y 18 años a contar una historia en que las matemáticas (en un sentido amplio) jugasen un papel predominante. ¿Matemáticas? ¿Literatura? ¿Chicos y chicas de instituto? Quien piense que son ingredientes inmiscibles, se equivoca. El resultado de la mezcla no sólo es brillante, sino un maravilloso y elocuente muro de contención ante la extendida opinión de que los adolescentes de hoy no son más que dos partes de botellón y una de videoconsola.
La primera prueba del éxito del concurso es numérica (cómo no): en esta última edición, que acaba de fallarse, se han presentado 490 narraciones escolares y 59 relatos cortos, de toda España. La calidad de las obras es más difícil de medir, pero también se puede comprobar. Leyendo, obviamente. Aquí incluimos algunos fragmentos de los ganadores de este año... y tal vez en el próximo post os presentemos a los mismos autores.
Por cierto, los primeros premios –dos, en esta edición- de la categoría de narraciones escolares se llevan 500 euros; el ganador de la categoría relatos cortos, 1000 euros. Además, la editorial Anaya, que junto con la editorial Proyecto Sur y la editorial Nivola colabora en la organización del concurso, publica las obras ganadoras y finalistas.
De hecho también podéis leer los relatos de la edición anterior, que acaban de publicarse para sacar a la luz el ingenio y destreza de estos jóvenes literato-matemáticos: “Un teorema en la biblioteca. Relatos Matemáticos” (Anaya-RSME, 2009) y “Fragmentos de una realidad imaginada. Ficciones matemáticas” (Anaya-RSME, 2008). Para más detalles sobre estas publicaciones, visitar el portal de la RSME (www.divulgamat.net) o contactar con los responsables de los concursos: Raúl Ibáñez (655734677) y Pedro Alegría (656757958), ambos de la Universidad del País Vasco y miembros de la RSME-.
Para que vayáis abriendo boca, he aquí los extractos de los ganadores de 2008.
Aquiles contra la Tortuga: Visto para sentencia (1º Premio Categoría Narraciones escolares)
Pilar Azcárate Gómez (Madrid). 14 años.
...“Lo que vieron las ochenta y siete mil trescientas personas que se habían concentrado para ser testigos del desenlace se resume en muy pocas palabras: nada más decir el arbitro “preparados, listos, ya”, Aquiles salió disparado como un obús y, mientras la Tortuga iniciaba el ademán de dar su primer paso, Aquiles entraba en la meta, escuchando la ovación de todo el público que correspondía a la exhibición. La pobre Tortuga llegó tres horas y media después, cuando el tedio se había apoderado de todos y el sol del mediodía clavaba su aguijón de fuego en la piel de los presentes. El animal se negó a ir al acto de entrega de premios, pues decía que Aquiles no podía haber ganado”...
La última carta de Monsieur Le Blanc (1º Premio Categoría Narraciones escolares)
Elena Collado Lledó (Valencia). 17 años.
...“La puerta se cerró con un golpe seco, y una figura cubierta con capa y sombrero bajó las escaleras con presteza para introducirse luego en el interior de la calesa, que partió sin perder tiempo. La lluvia caía sobre la ciudad con fuerza inusitada, golpeando sin cesar el techo del vehículo. Por la ventanilla abierta asomaba una crispada mano masculina que sujetaba con fuerza un fajo de papeles arrugados”...
El catálogo de Trendar B. Llessur (1º Premio Categoría Relatos Cortos)
(Miguel Barreras Alconchel-Teruel)
...“El día que empecé en su departamento era lunes. Cuando llegué a su despacho, el señor Llessur ya estaba trabajando. No me dijo cómo se llamaba; tampoco me preguntó mi nombre. Me sorprendió la presencia de un señor mayor que cargaba una carretilla de dos ruedas con libros amontonados alrededor de un ordenador. Cuando ya no le cabía ni uno más, abrió la puerta y salió conduciendo su vehículo sin despedirse y silbando un bolero de Los Panchos. El señor Llessur me presentó mi nuevo ordenador. Éste contenía la base de datos de la Biblioteca y un acceso a Internet. Me puso al tanto de mi primera tarea en aquella sección”...



Estas iniciativas ayudan a que se considere de una vez la ciencia y en especial la matemática como parte de la "cultura general", saber sólo de ciencias sociales no es suficiente.
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